LLueve en São Paulo. La ciudad, en estado de shock. Las visiones y pensamientos me remiten a la cruda historia de José Saramago, que describe, de forma magistral, el comportamiento humano en las condiciones más extremas. ¿En dónde reside la duda? En la seguridad con la que nos referimos a la civilización del humano.En el libro, una extraña enfermedad azota la población. Se trata de una ceguera blanca que se expande de manera fulminante dejando a los enfermos viviendo en un mar de blancura infinito. La plaga se extiende sin compasión, dejando las calles repletas de ciegos que deben recurrir a sus más primitivos instintos humanos para poder sobrevivir en un mundo sin ojos en donde reina el caos y el desorden.
La lluvia, tan natural como previsible (si evaluamos la naturaleza del medio en el que vivimos), deja una ciudad de millones de habitantes completamente paralizada, en situación de pánico por lo que pueda pasar. ¿Y si no logramos regresar a casa?, ¿y si me atracan en la fila de coches kilométrica?, ¿y si lo perdemos todo?...
REFLEXIÓN: Escucho atenta la conversación del café. El marido le dice al amigo:
- En estos casos, no cabe duda, de que el coche blindado es la solución, sobre todo para las mujeres que conducen solas...
Su miedo residía en el supuesto atraco... ¡Manos arriba!



